


Suena a Samurais, a Geishas, a Emperadores, a Kimono, a Ryokan, a Sasimi, a Bushido, a Gotanda y a Shibuya, huele a Ciruelo y sabe a Sake.

Casualidades del momento, decidir viajar a Tokyo durante la Golden Week ofrece un paisaje distinto y opuesto, un paisaje insólito y poco frecuente en el que no hay almas que crucen ni empujadores que te impulsen hacia e interior del vagón.


Para una vista a pájaro de la ciudad, no es un mal comienzo una visita al bar Cloud 9 en el piso 87 del Hyatt y, aunque cuesta dar con el emplazamiento exacto ya que hay que recorrer varios pasillos hasta alcanzar el lounge-bar, una vez en su interior pareces haber alcanzado el cielo. Luces tenues, música delicada, sillas de cuero, servicio competente y cercado acristalado, si bien la obligación de gastarte al menos 140 RMB y 15% de servicio, (inusual en China) evita el gentío de quien sólo van a mirar y no a consumir, concediendo al bar un ambiente de hombre de negocios con gin tonic post reunión. Aunque, tal vez, la espesa neblina que, consecuencia de la contaminación envuelve a Shanghai, impida visualizar la superficie de bloques horizontales. Recuerdo que cuando llegue, en septiembre, a pesar del calor inaguantable y húmedo, el cielo, jamás era azul, siempre teñido de gris, el que sería el color de la ciudad sino fuera por las luces que diariamente engalanan los edificios hasta las casi medianoche.
Aunque visitar Shanghai, no tiene porque convertirse en un castigo para tu cartera sin sabor a China. Andar la ciudad es sinónimo de conocimiento y una vez conocido el distrito de Huang Pu que equivale a pasear por la calle Montaigne de París o la calle Serrano de Madrid exploremos ahora al Rabal barcelonés.
Gran Bretaña resume las características del buen colonizador. Educado y discreto, crea situaciones que se convierten en el vehículo sobre el que corren sus intereses.
Una pequeña inglaterra se asentó en las fronteras chinas: se conduce por la izquierda, la población en su mayoría habla inglés, los carteles se escriben en cantonés e inglés, las calles se llaman Jordan, Cameron, Salysbury o Kimberley...Aunque finalmente y no ausente de revueltas en 1997 los tres territorios nuevamente se consideran chinos.


Un territorio donde la moneda es única y las facilidades económicas y financieras la convierten en pasto para multinacionales y estratégicoenclave para el comercio asiático
En 1.100 km cuadrados de superficie bullen 2 millones de habitantes.

Le siguió la ronda de preguntas e inquietudes de los estudiantes chinos donde la Vice, ya sin folio sobre el atril, respondió sin mojarse a cuestiones sobre los tópicos que empapan ambas culturas. Que si el flamenco y los toros, que si las tiendas de todo a cien y el taichi, el sol y la muralla...En su conclusión destacó la modernidad de la juventud y recordó la imortalidad de los tópicos: los toros siempren serán a España lo que la pólvora a China.
Según el organismo oficial de representación española en China cuatro son los objetivos que se persiguen: dar a conocer la realidad española y proyectar una imagen moderna; aglutinar íntegramente actividades de carácter público y privado; afianzar la posición de España en un país prioritario para ss intereses; fomentar el conocimiento entre ambas realidades.
Deporte
Y según organismos oficiales esto es el año de España en China. Mucho acuerdo y tratado pero poca acción, porque desde enero, en Shaghai, nanai de la china...Tal vez, esperando a que amaine el frío...





No hay carretera, ahora asciendo por las mismas rutas que utilizan los miembros de la aldea Xa Linh, morada de los Thai Negros, en su búsqueda diaria de agua para recogerla en sus cestos que cargan sobre su espalda. Niños escondidos entre ramas y hojas, salen a mi paso y miran, atónitos su imagen en la pantalla de mi cámara digital. Y se ríen mientras descansan antes de continuar con el laborioso y lento proceso que supone cosechar arroz, principal fuente de economía vietnamita. Y es que arroz,se convierte en Vietnam en indicador económico. Una familia pobre será aquella que no cuenta con 13 kilos de arroz por persona. De ahí que los arrozales sea la manta que cubra a este estrecho y alargado país regado por uno de los ríos más largos del mundo: el Mekong, llamado por los vietnamitas "el río de los 9 dragones" por la cantidad de afluentes y canales en los que se divide.
Piso zonas montañosas, donde pistas, en ocasiones embarradas, son las únicas vías de comunicación entre aldea y aldea. El valle invadido por campos de arroz es fango. El sistema de terrazas que se utiliza en las montañas para cultivar este cereal permite controlar las inundaciones y deslizar la tierra con ayuda de diques.
Y mientras desciendo hacia la aldea de Hang Kia habitada por la etnia Hmong Roja me cruzo con las mujeres que vuelven a casa con sus cestas sobre los hombros después de trabajar en lo arrozales. Me sorprende su vestimenta. Faldas de colores, fabricadas por ellas mismas con lino que plantan en la aldea. Una blusa negra y collares plateados que cubren casi todo su cuello y guardan al alma del cuerpo. Grandes pendientes cuelgan de sus orejas y para proteger sus piernas visten polainas, y en sus pies unas chancletas blancas. Los HMong son un pueblo muy armonioso que viven en comunidades de linajes en las que el jefe de la aldea, temprano, cuando la niebla aún cubre el valle decide sobre los asuntos comunes.
Existen distintas variedades de este grupo étnico: Hmong blanco, negro,rojo y hombre Hmong que se concentran en zonas d emontañas de las provincias de Ha Giang, Tuyen Quang, Lao Cai, Yen Bai, Lai Chau, Son La, Cao Bang y Nghe An. Se calcula que son casi medio millón de personas.
Los alimentos se preparan sobre la brasa de unos cuantas ramas de madera arrancadas de los melocontoneros que cubren la aldea. 
Ofrece té, calienta agua en teteras de acero para que después de dos días de caminata por la montañas pueda aserame entre tres paredes de cemento con una cortina. Al atardecer cuelga mantas y lava telas y cuando termina se acicala. Cubre su cuerpo con una túnica negra hasta las rodillas y se recoge el pelo.Me contará después, mientras saboreamos vino de arroz (híbrido de aguardiente y tequila), que sólo llevan la melena suelta aquellas mujeres sin compromiso.
Y continúa, moviendo sus largos brazos y manos que desde el momento en el que te casa, te atas el pelo. Las mujeres, libres de compromiso, lucen largas melenas morenas que casi cubren la totalidad de su espalda.
Son espacios diáfanos y volubles que se transforman según la necesidad en cada momento. A la hora de comer nos sentamos alrededor de una bandeja y para dormir una finísima colchoneta.




Puestos de telas donde puedes confeccionarte un Ao Dais, el tradicional vestido de seda, largo y entallado, con aberturas laterales que las mujeres vietnamitas lucen, con orgullo, sobre pantalones..
Todo este alboroto ruge en el enredo de calles que componen el Barrio Viejo al norte del lago Hoa Kiem. Durante la época colonial, el nombre que se le daba a la calle se correspondía con el género con el que se comerciaba. Aquí, todas las avenidas se llaman Hang que significa, mercancía. Una de las pocas calles donde hoy se vende lo que indica su nombre es Pho Hang Gaio Calle de la Seda, que cruza longitudinalmente la teleareña de estrechas callejuelas en las que aparte de comprar puedes comer sentado sobre taburetes azules de plásticos que se apilan y desgajan según el número de comensales. Los fogones, nuevamente se amontonan en las esquinas. Una de las especialidades que se degustan en Pho Hang Cha Ca es un plato elaborado con un pescado autóctono, lang.
Hoy es un mercado, que puede provocar arcadas al recorrerlo, pese a que es tan sólo una hilera de unos doce puestos tanto a la derecha como a la izquierda y otros tantos en el centro en los que, nuevamente, verduras, carnes, pescados y frutas se exponen sobre mesas de madera donde, parece, ha pasado mucho tiempo desde la última vez que se pasó la balleta. A paso rápido lo recorres en cinco minutos ida, y dos y medio la vuelta. Y por el camino, perros asados cual cordero, con las patas hacia arriba y el rabo tieso, escapando del ojo curioso de mi cámara.
Conducir por las carreteras de Vietnam supone armonizar con todos los objetos rodantes (bicis, motos, carros, coches, camiones, buses...)y transeúntes (vendedoras de chubasqueros, puestos de frutas y hortalizas, barracas con agua y refrescos) la velocidad media de crucero para repartirse (me he rallado). Qué cuanta gente, que menudo caos, pero todos llegan donde quieren.
Siguiendo el curso del Río Rojo hasta su desembocadura en el Mar del Sur de China te sumerges en las mágicas aguas de la bahía sobre las que flotan unos misteriosos islotes que despuntan en el horizonte; masas de roca caliza que caprichosamente se han formado y son paisaje onírico magia y belleza percibida visualmente que trasciende y se convierte en ensueño.
Este blog es la versión actualizada del proyecto que nació en 2006. Ha sido diseñado como una ventana a la cultura china